Con la llegada del otoño, Lisboa se envuelve en un ambiente cálido y acogedor que conquista a quienes la visitan. Durante las celebraciones de São Martinho, el destino se transforma en un espacio de celebración y convivencia, donde el inconfundible aroma de las castañas asadas impregna las calles y crea una atmósfera festiva que celebra la tradición y la hospitalidad lisboeta.
El origen de esta celebración se remonta a la leyenda de San Martín de Tours, un soldado romano que, movido por la compasión, partió su capa en dos para cubrir a un mendigo durante una tormenta. Según la historia, el cielo se despejó tras su gesto y el sol volvió a brillar, dando origen al conocido «verano de San Martín». Inspirados por esta leyenda, los portugueses celebran el Magusto, una fiesta popular que simboliza la generosidad y la abundancia, en la que se disfrutan castañas recién asadas acompañadas de vino nuevo, água-pé -una bebida de bajo contenido alcohólico hecha a base de agua y el orujo de la uva- o jeropiga -licor a base de vino dulce-.
En barrios emblemáticos como Chiado, Belém y Baixa, los puestos de asadores llenan las calles con su fragancia característica, invitando a locales y turistas a participar de una experiencia sensorial única. Además, las parroquias organizan diversos eventos comunitarios que incluyen música tradicional, bailes y actividades culturales, ofreciendo una oportunidad inmejorable para sumergirse en el rico patrimonio cultural de Lisboa.
Más que una simple festividad gastronómica, la celebración de São Martinho representa el espíritu de convivencia y alegría que caracteriza al destino. Es un momento para explorar los barrios, conversar con los lisboetas y disfrutar de una tradición que une pasado y presente, reforzando el vínculo entre los residentes y los visitantes de la ciudad.
En este mes de noviembre, Lisboa invita a todos a dejarse llevar por el olor a castañas, el calor de sus calles y la magia de una tradición que sigue viva en cada uno de sus rincones.